Enfermedades inmunológicas y terapias manuales

Enfermedades inmunológicas y terapias manuales

Cada vez son más y de características más diversas las enfermedades inmunológicas. Todas de etiología desconocida. Esclerosis múltiple, artritis reumatoide, Crohn, colitis Ulcesosa, tiroiditis de Hashinomoto, Lupus, Miastenia Gravis, Enfermedad de Sjogrën, etec. Cada vez aparecen más. Y no se sabe aún casi nada de muchas de ellas.

El sistema inmune es el encargado de proteger nuestro cuerpo contra enfermedades e infecciones. Pero en ocasiones y por razones aún desconocidas para la ciencia, este sistema de defensa se revela contra el organismo atacando a células sanas del cuerpo por error.

Identificándolas como patógenos invasores. Por lo que esta destrucción de células de órganos vitales provoca daños tan graves que pueden llevar al mal funcionamiento de cualquier parte del organismo. Es por esto que estas enfermedades se conocen como enfermedades sistémicas, puede fallar cualquier parte de cualquier del sistema.

La etiología de estas patologías es desconocida pero parece ser que existe relación con factores genéticos determinantes o a la exposición a ciertos virus o bacterias. Y un dato interesante; presentan mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes las mujeres, y particularmente las afroamericanas, las hispanoamericanas y las indias norteamericanas.

Existen más de ochenta de estas enfermedades, y muchas de ellas con sintomatología común. Como la inflamación no solo en el/los órgano/os afectados por la enfermedad, sino que casi todas presentan inflamación en las articulaciones, mayor predisposición a la artrosis. Inflamación y dolor muscular. Contracturas musculares reincidentes. Inflamación en la piel o eczemas. Dolor o cansancio crónico y ansiedad.

La genética o el lugar donde nacemos no son factores que los seres humanos podamos controlar. Pero si podemos controlar nuestra limentación y nuestro estilo de vida. Muchos de los síntomas citados anteriormente son inevitables por la propia naturaleza de cada patología. Y el único remedio del que dispone el paciente es paliativo, con fármacos o en el peor de los casos recurriendo a la cirugía.

Pero otros muchos síntomas son en algunos casos evitables o pueden ser tratados por diferentes campos como la fisioterapia o la osteopatía, la nutrición, la psicología. He incluso la calidad de la salud de estas personas puede verse reforzada recurriendo a diferentes disciplinas como el yoga o el fisiopilates.

Son enfermedades crónicas y de las que aún no se conoce una cura. Pero si podemos recurrir a terapias que van a servir de ayuda y pueden proporcionar al paciente calidad de vida.

La fisioterapia puede ayudar a estos pacientes a reducir el dolor, el edema y la inflamación cuando el paciente se encuentra en brote de su enfermedad. La contractura o la sobrecarga muscular es algo muy común en este tipo de patologías ya que la inflamación de un órgano puede provocar la inflamación de la musculatura circundante. La ansiedad generalizada que conlleva convivir con dolor crónico sobrecarga la musculatura del paciente. Además de los innumerables efectos secundarios que afectan a la musculatura y la estructura ósea del paciente, y gran parte de ellos derivados por los fármacos que estás personas no tienen más remedio que tomar. Así que a los síntomas de cada EAS (Enfermedad Autoinmune Sistémica) habrá que sumarlo los provocados por su tratamiento.

En el caso de las EII (Enfermedad Inflamatoria Intestinal) como la Enfermedad de Crohn o la Colitis Ulcerosa. La fisioterapia de suelo pélvico juega un papel fundamental en el mantenimiento y la calidad de la musculatura pélvica del paciente. Ya que después de tantos años de inflamación crónica en la musculatura que rodea colon e intestinos, fístulas intestinales en algunos casos e innumerables intervenciones quirúrgicas en otros muchos. Es síntoma habitual y predecible la debilidad muscular y el prolapso de los órganos pélvicos.

Otro de los síntomas comunes y muy frecuentes en pacientes crónicos suelen ser tanto el bloqueo en el diafragma como la reducción en la motilidad de algunos órganos fundamentales. El déficit de funcionamiento de los órganos generados por estas patologías disminuye la capacidad de funcionamiento del organismo.

La osteopatía visceral realizada por un fisioterapeuta-osteópata cualificado puede mejorar la sintomatología del paciente. Prevenir posibles recaídas en la enfermedad e reducir la frecuencia de posibles recidivas.

Las emociones también juegan un papel fundamental en la autoinmunidad. El sistema inmune se activa ante las respuestas fisiológicas de nuestro organismo a las emociones. La terapia psicológica es necesaria en muchos casos cuando la aparición de la enfermedad se produce a edades tempranas o de una forma violenta.

Son patologías con un gran componente emocional. Cuando se diagnostica una enfermedad crónica, la ansiedad generalizada aparece en el paciente para no desaparecer de por vida. Son muchos los altos y bajos emocionales que sufre un enfermo crónico a lo largo de la evolución de su enfermedad.

Y es aquí donde juegan un papel fundamental disciplinas como el yoga o el pilates. Ya que la respiración es el pilar fundamental del control de la ansiedad. Y esta misma respiración es la base de disciplinas no solo físicas, sino que trabajan tanto nuestro aspecto físico como mental y emocional.

Si el paciente crónico trabaja el control de la respiración, será capaz de tomar parte activa de la evolución positiva de su enfermedad. O por lo menos, tendrá herramientas que le ayuden a sobrellevar los momentos duros y dolorosos en el momento de reactivación de su patología.

Además, al oxigenar el organismo, se evita el estrés oxidativo y la oxidación celular.

Así que si alguien se pregunta que pueden hacer las terapias físicas si ya es portador de una enfermedad crónica, autoinmune y degenerativa, solo tiene que recordar:
Que el movimiento es vida, y la vida es movimiento.