5 errores del instructor de Pilates

5 errores del instructor de Pilates

Todos los profesores de Pilates hemos cometido alguna vez errores dando clases grupales o en sesiones privadas. Muchas veces, incluso, no somos conscientes de ello.

Tanto en Pilates Matwork como en Pilates Studio, debemos intentar evitar ciertos errores, para poder llegar a ser unos buenos profesionales de este método.

Como profesor de Pilates querrás ayudar a tus alumnos a progresar y a que se sientan mejor con ellos mismos. Para alcanzar este objetivo, tienes que repasar la forma en la que se desarrollan tus sesiones de Pilates e identificar si cometes algunos de los errores que aquí te indicamos.

Los cinco errores más comunes que comete un instructor de Pilates son:

1. Dar una clase de “Aerobic”
Muchos profesores se colocan delante de sus alumnos y ellos mismos hacen los ejercicios durante la clase, mientras que los alumnos tienen que copiarlo y seguir su ritmo. Un buen instructor de Pilates dicta los ejercicios y permite que los alumnos asimilen el movimiento por ellos mismos, ya que el método Pilates implica el trabajo de cuerpo y mente.

2. No utilizar tactiles
A veces es necesario “llamar la atención” del sistema para que reaccione y se dé cuenta de la posición del cuerpo. Muchas veces nuestro esquema corporal no es el correcto, creemos que tenemos una parte del cuerpo colocada de una manera y realmente está de otra. Por eso usar tactiles en una zona determinada nos permite ser conscientes de dicha zona y por tanto podemos autocorregirnos, grabando poco a poco en nuestra corteza cerebral la postura adecuada.

3. Adaptar a la persona
Algunos profesores no tienen en cuenta la individualidad de cada alumno. Montan su clase sin hacer caso a las limitaciones de uno o a las habilidades de otro. Todos por igual hacen la misma batería de ejercicios. Puede que para algún alumno uno de los ejercicios sobrepase su capacidad, llevándolo a una sobrecarga, pudiendo incluso acabar en lesión. Sin embargo, para otro alumno, ese mismo ejercicio se le quede corto, es decir, no llegue a estimular su sistema, por lo que no provoque ningún cambio, ni bueno ni malo.

4. Monotonía
Existe un amplio abanico de ejercicios de Pilates con los que puedes desarrollar tus clases. Si siempre utilizas los mismos ejercicios, los alumnos los acabaran haciendo de manera automática, sin necesidad de retar su cuerpo ni su mente. En definitiva, no les servirá para nada. Sin embargo, si tus clases son variadas, novedosas y diferentes, los alumnos siempre tendrán que estar concentrados, prestando atención a tus indicaciones y retando a su cuerpo para alcanzar nuevas metas.

5. Objetivos
En ocasiones nos centramos tanto en nuestras clases que nos olvidamos de un punto muy importante: el POR QUÉ. Por qué vino esa persona a realizar Pilates, cuál era su objetivo, qué era lo que quería conseguir. Estas preguntas son las que en un primer momento se le debe hacer al alumno y las tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar nuestras clases.

Nuestro objetivo como instructores de Pilates es conseguir la progresión de nuestros alumnos, que alcancen sus objetivos y que incluso busquen nuevas metas que superar. Nuestro objetivos es que Pilates no sea una disciplina más para ellos, sino una forma de vida.